sábado, octubre 13, 2012

NUEVAS PROFESIONES Y DESEMPLEO JUVENIL EN LA ERA DIGITAL


                Según el reciente Informe 2012 sobre Estado del Futuro, emitido por el Millennium Project, más de dos mil millones de usuarios de internet, más de seis mil millones de suscripciones a teléfonos móviles, y miles de millones de dispositivos de hardware, se intercomunican en una amplia multi-red en tiempo real, apoyando a todas las facetas de la actividad humana. En poco tiempo, se va a completar el sistema nervioso de la civilización global. Ericsson prevé que para 2017, el 85% de la población mundial estará cubierta por el Internet móvil de alta velocidad. La humanidad, el entorno construido y la computación ubicua se están convirtiendo en un continuum de la conciencia y la tecnología, que refleja toda la gama de la conducta humana. Las nuevas formas de civilización surgirán de esta convergencia global de mentes, información y tecnología.

                La población mundial se espera que crezca otro dos mil millones en sólo 38 años, creando una demanda sin precedentes de recursos. En 2030, la clase media mundial se estima que crezca en un 66% aproximadamente, unos tres mil millones más de consumidores con mayor poder adquisitivo y expectativas. En 2050, podría haber más personas mayores de 65 años que de 15 años, la gente trabajará más, y se crearán muchos tipos de trabajadores por cuenta propia, tele-trabajo, trabajo de tiempo parcial, y rotación laboral, para reducir la carga económica de las generaciones más jóvenes y para mantener los niveles de vida.

Internet ocupa a 32 millones de personas en el mundo. Como se dijo en el 26 Encuentro de las Telecomunicaciones, realizado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, esta cifra se duplicará para 2016. Por su parte, los responsables de la Agenda Digital de la Unión Europea estiman en 700.000 la demanda de empleos en el sector hacia el 2018, y en Estados Unidos, según el US Bureau of Labor Statistics, tan solo en el sector del marketing digital, que ya emplea a 273.000 personas, la demanda crecerá un 30% en seis años, para responder a las demandas del consumidor digital. En España, que sufre el desempleo más alto de la UE, y que solo emplea a 100.000 personas en este sector, la estimación es que del 15 al 20% de la población activa corresponderá a trabajadores de las nuevas profesiones emergentes.

                Esta realidad contrasta con el alto desempleo juvenil en Europa, que llega al 40%, y una demanda creciente de profesionales y técnicos 3.0 en todos los sectores de la economía. Con razón, en la Comisión Europea se estima que una adecuada reestructuración de la formación profesional, orientada a crear carreras específicas de raíz digital para atender a los requerimientos de la nueva economía, permitiría absorber gran parte del desempleo juvenil.

Contrasta asimismo, por ejemplo en Chile y en América latina, con la precariedad del empleo, con baja productividad y por ende con bajas remuneraciones, en que si bien existe empleo -en Chile hay regiones casi con pleno empleo- la desocupación juvenil es muy alta y los empleos son poco atractivos para ellos.

Lo que ocurre es que las universidades a nivel global, con excepciones como Estados Unidos, no han conseguido adaptarse a la revolución digital en la estructuración del currículum y en la creación ad-hoc de nuevas disciplinas, creando perfiles de entorno digital. El tema no pasa por formar más técnicos en computación, ni que las empresas compren nuevos computadores, sino que, ante la revolución en la forma de trabajar en la empresa, los profesionales y técnicos, transversalmente a todos los sectores de la economía, deben tener una perspectiva digital en su desempeño, y en las estrategias y prácticas para, en palabras de Ignacio Pérez Dolset, cofundador de “contenidos digitales ZED” y de la universidad U-Tad,dinamizar la empresa o medir sus impactos promocionales en Internet y en el mundo 2.0….con desarrolladores de contenidos digitales y en 3D que, además de cine y videojuegos, harán animación de webs, contenidos pedagógicos, programas de simulación para aeronáutica o simples maniquís para probar ropa en la venta online. Según Pérez Dolset, “estos perfiles ya existen en Estados Unidos, Corea y Canadá, y en menor medida, en Australia, Reino Unido y Singapur”.

Un estudio de la Asociación Española de Empresas de electrónica y de Tics, AMETIC, detectó la necesidad de perfiles como el de trafficker , encargado de redirigir el tráfico web; especialista en big data, que extrae conclusiones de la información de Internet para adecuar la oferta empresarial; o experto en uso y experiencia de usuario, que asegura la facilidad de utilización de un consumidor en todo tipo de plataformas.

Para Chile, cuya economía crece en medio de la crisis internacional, es necesario sacar lecciones de lo que ha significado, por ejemplo en Europa, que el sistema educativo, y las universidades, no hayan sabido anticiparse, no hayan entendido el significado de la revolución digital y no hayan adaptado ampliamente los programas para dar respuesta a la demanda del sector productivo en la nueva economía. Nuestro país corre el riesgo de perder competitividad en pocos años más, tanto por la falta de adecuación de la fuerza laboral existente, como por la falta de formación de los nuevos profesionales 3.0 que requiere tanto el sector privado como el público.

Héctor Casanueva

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domingo, septiembre 25, 2011

A propósito de Europa

Europa, Europa…….

Héctor Casanueva

Director Ejecutivo del Centro latinoamericano para las Relaciones con Europa (CELARE). Vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad Pedro de Valdivia

La paradoja constante parece haberse instalado en Europa, para regocijo de los euroescépticos y preocupación de los europtimistas, de ambos lados del Atlántico, que miramos siempre a Europa como una reserva cultural, guardiana de los derechos humanos, y ejemplo de sensatez política, capaz de preservar la paz, el desarrollo y la cooperación.

Dos hechos se suman a la incertidumbre que hace tiempo se ha instalado en el Viejo Continente sobre su futuro. El relativo cierre de fronteras interiores a las personas (no así a las mercancías), y los vaivenes en la solución de la crisis financiera. El Consejo Europeo hace unos meses abrió la puerta a una modificación del reglamento del Tratado de Schengen, instrumento jurídico creado para garantizar una de las libertades básicas y pilar de la integración, cual es la libre circulación de personas. A raíz de la oleada de inmigrantes del norte de Africa, producto de los acontecimientos del mundo árabe, algunos estados presionaron al resto para condicionar esta libertad. La razón esgrimida es la imposibilidad de contener el paso de los inmigrantes por Europa una vez que han traspasado sus fronteras interiores. Las consecuencias de esta decisión, si bien sujeta a verificaciones y reglas, afectan no solamente a los inmigrantes ilegales o recientes, sino a todo aquel que lo sea, legal o no, puesto que no es posible discriminar a priori quien lo es y quien no. Y afectará igualmente a ciudadanos de los países del Este incorporados a la Unión, a los gitanos de diferentes partes y todo aquel cuyos rasgos físicos hagan "sospechar" que se trata de un inmigrante.

Otro hecho esencial, es el limitado avance en el establecimiento del gobierno económico, destinado originalmente a garantizar la estabilidad económica y financiera, mediante la responsabilidad compartida. Responsabilidad presente ya en Maastricht, como base de la unión económica y monetaria, que ningún país ha cumplido a cabalidad. Los propósitos de Lisboa de aumentar la competitividad y el empleo se han visto mediatizados por estos incumplimientos, cuya máxima expresión es hoy día Grecia, pero que se extiende a los peyorativamente denominados “PIGS” (Portugal, Irlanda, Grecia y España).

Ello es resentido por la ciudadanía, en particular los jóvenes (los mileuristas y los ni-nis, que o ganan apenas mil euros, o ni trabajan ni estudian), indignados en busca de respuestas.

La falta de rigor en la aplicación de los acuerdos de hace una década, sin el compromiso básico de una sociedad, genera estos riesgos y consecuencias, de creciente desafección por el proyecto, el que sin embargo es el que, paradojalmente, aún con sus imperfecciones, ha dado sesenta años de paz y cooperación, y un razonable desarrollo social, económico y científico.

Mala cosa, un paso atrás en la integración europea, que hace meditar sobre la incapacidad comunitaria de articular soluciones viables sin vulnerar los principios esenciales de su proyecto político. Los vaivenes en la solución de la crisis, las decisiones que tardan una enormidad en implementarse, las reticencias a meterse la mano al bolsillo solidariamente, aunque siempre la solidaridad paga para todos, las paradojas de que las grandes empresas tengan grandes excedentes de capital y ganancias, los clubes de fútbol con presupuestos multimillonarios que pagan hasta 200 millones por un jugador, mientras el paro en España llega al 21% y el juvenil al 42%, y en el resto de Europa al 10%, que ya es demasiado. ¿Qué es todo esto? ¿Fatiga institucional? ¿Falta de liderazgo político, o modificación del paradigma?

En América latina estamos confundidos y hasta estupefactos mirando a Europa, por mucho tiempo y desde la segunda postguerra nuestro paradigma de sensatez política, articulación económica y bienestar social.

En Santiago de Chile, hace un par de meses, se reunieron en la CEPAL expertos europeos y latinoamericanos convocados por dos think tanks de las relaciones euro-latinoamericanas (CELARE y Fundación Carolina), para analizar lo que sucede en Europa, sus consecuencias para América latina y el contexto estratégico global. Lo mismo están haciendo otras redes de académicos eurolatinoamericanas, en Argentina, en Uruguay, en Brasil, Ecuador, no solo para comprendser lo que pasa allí, sino para ver si juntos podemos articular propuestas que hacer llegar a los tomadores de decisiones y al sistema internacional, que ayuden a perfilar soluciones. Un aporte desde la sociedad civil, ante la fatiga de Europa, que es mal ejemplo para nosotros. Tal vez sea América latina un aliado para darle vitalidad, en una asociación de actores globales, como la ha llamado el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, que deberíamos explicitar y concretar claramente en la próxima Cumbre UE-ALC de Santiago de Chile de 2012.

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sábado, noviembre 20, 2010

PROSPECTIVA DE EUROPA Y AMÉRICA LATINA

PROSPECTIVA DE EUROPA Y AMÉRICA LATINA
Héctor Casanueva[1]
Hace un tiempo tuvimos la oportunidad de asistir en Santiago a un motivador coloquio con Felipe González y Ricardo Lagos sobre el futuro de Europa, de América Latina y el mundo. En una ponderación de los focos temporales de sus intervenciones, diría que dedicaron un 10% al pasado, un 40% al presente y un 100% al futuro. ¿Cómo, que no cuadran los porcentajes? Si cuadran, porque ambos al abordar los temas económicos, políticos, culturales, del pasado y el presente, siempre lo hicieron con una mirada prospectiva, o sea, hacia el futuro.

Lagos había presentado recién un libro en que habla del futuro de Chile al 2030. Por su parte Felipe había entregado en mayo al Consejo de la UE el resultado del análisis del grupo de expertos que él coordinó, sobre la Europa del Futuro (Ver documento en http://www.celare.org/index.php?option=com_remository&Itemid=92&func=fileinfo&id=402.

El análisis prospectivo y la creación de escenarios de futuro han vuelto con fuerza a las mesas de trabajo de los líderes políticos en Europa, Estados Unidos y el Asia, como también en la OCDE, la UNESCO y otros organismos internacionales. Esta ciencia, o método (se discute si es propiamente una ciencia o un método), contribuye a reducir la incertidumbre y gestionar el futuro, y en tal sentido es una herramienta política esencial en nuestro tiempo. Es diferente de la planificación, aunque la integra, en cuanto no se trata de la creación de escenarios a partir de la proyección lineal de la realidad presente, sino de generar una “visión” anticipatoria (“foresight”) de una realidad posible situada en el largo plazo. Contribuyen fuertemente a ello organizaciones internacionales no gubernamentales como The Millennium Project (que acaba de finalizar un estudio sobre América latina 2030); la World Future Society o The Challenge Forum.

En América latina la prospectiva ha estado presente en universidades y en ciertas redes académicas, lideradas principalmente por especialistas colombianos y argentinos; también en algunos encuentros y documentos patrocinados por la CEPAL. La UE apoyó en el 2000 un estudio “América latina 2020” con la asociación española AIETI, ONGs italianas y latinoamericanas. Asimismo, la Red Latinoamericana de Prospectiva puso en marcha reuniones y seminarios sobre América latina al 2020. La Secretaría del Convenio Andrés Bello patrocinó hace años un estudio sobre prospectiva tecnológica regional. Hay iniciativas como “Perú 2020” del Consorcio de Universidades del Perú, o “México 2030” de la presidencia azteca. Lo que falta es tener a nivel latinoamericano un esfuerzo político de análisis prospectivo. Tanto el Grupo de Río como la ALADI y la CEPAL son instancias suficientemente abarcadoras a las que se podría encargar la formación de un Grupo de Trabajo de alto nivel, similar al de la Europa 2030, que presente escenarios de futuro y una propuesta de estrategia consecuente, que podría ser el eje ordenador que nos hace falta para dar base a un proceso de integración para el Siglo XXI sustentable, realista y movilizador. Chile preside el Grupo de Río, y podría impulsar esta idea, e incluso concretar una cooperación con la UE al respecto durante la Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno a celebrarse en Santiago el 2012.

Porque cada vez está más claro que el presente se debe administrar desde el futuro.
[1] Vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad Pedro de Valdivia. Representante en Chile del think tank global de estudios del futuro “The Millennium Project”. Director Ejecutivo del Centro Latinoamericano para las Relaciones con Europa (CELARE)

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